Unas imágenes de motocicletas que avanzan y se equilibran sin conductor han recorrido las redes como prueba de que China ya vende motos autónomas. La demostración existe, pero el salto comercial no: detrás hay prototipos de autoequilibrio y conducción remota cuya utilidad plantea retos distintos a los del coche autónomo.
Los vídeos son irresistibles: una motocicleta avanza sin nadie sobre el asiento, gira, mantiene el equilibrio y parece incorporarse al tráfico como si la conducción autónoma hubiera conquistado por fin las dos ruedas. Sin embargo, no existe evidencia sólida de un lanzamiento comercial masivo en China. Parte de las imágenes corresponde a prototipos y demostraciones de tecnologías que empresas como Segway-Ninebot llevan explorando desde hace años. La noticia, por tanto, no es que podamos comprar mañana una moto sin motorista, sino que sus componentes empiezan a madurar.
Una motocicleta autónoma no es simplemente un coche autónomo más estrecho. Su estabilidad depende del movimiento, la inclinación, el reparto de pesos y la respuesta instantánea ante viento, irregularidades o pérdida de adherencia. Sin duda tiene mayores retos que los coches. Necesita combinar giroscopios, sensores inerciales, visión, control de dirección y aceleración con algoritmos capaces de mantener el centro de gravedad. Si transporta a una persona, cualquier corrección brusca se convierte además en un problema físico y de confianza.
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