Durante mucho tiempo, la economía digital se describió como ligera, casi inmaterial, líquida y muy fácil de exportar. La nube parecía algo abstracto. Los modelos de IA parecían vivir en una interfaz. Pero las previsiones energéticas de Estados Unidos recuerdan una verdad básica: detrás de cada respuesta generada hay electricidad, chips, refrigeración, redes y centros de datos. De hecho el principal freeze que sufrió la IA desde sus albores en los años 60 hasta los años 90 tuvo 2 nombre: capacidad computacional y datos. Ahora, se une una tercera dado que esas primeras ya las conseguimos mitigar: energía.
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