La gran apuesta europea por la soberanía en pagos enfrenta su examen más incómodo: convertir la ambición geopolítica en una propuesta que también funcione para bancos, comercios y PSPs.
Wero nació con una promesa ambiciosa: convertirse en la respuesta europea a la dependencia de Visa, Mastercard y Apple Pay. En la práctica, el proyecto ha empezado a revelar una tensión clásica de toda gran infraestructura común: lo que tiene sentido a nivel geopolítico no siempre encaja sin fricción en la economía concreta de bancos, PSPs, comercios y esquemas nacionales.
El contexto político juega a su favor. En entrevista del 26 de marzo, la CEO de EPI, Martina Weimert, afirmó que el temor a una posible restricción del acceso europeo a infraestructuras de pago estadounidenses está impulsando el interés. Wero, lanzado en 2024, ya está disponible en Bélgica, Francia y Alemania, y su base de usuarios ha crecido de 43,5 millones en septiembre a 52,5 millones.
Edición 02 · Acceso libre
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