Durante décadas, la relación entre humanos y máquinas estuvo mediada por interfaces físicas: teclados, pantallas, ratones, voz. Ahora empieza a emerger una nueva frontera. Una en la que el pensamiento podría convertirse directamente en acción digital. Y eso no solo cambia la tecnología. Cambia el concepto mismo de trabajo y de muchos aspectos de la vida social.
Hay tecnologías que parecen una mejora incremental. Y hay otras que, cuando se observan con suficiente profundidad, revelan un cambio civilizatorio.
Lo que está desarrollando la startup californiana Sabi pertenece claramente a la segunda categoría.
Edición 05 · Acceso libre
Sigue leyendo este análisis
Déjanos tus datos y te damos acceso completo al archivo de SmartPulse Tech Insights — todas las ediciones, todos los meses, sin costo.