Meta ha empezado a capturar actividad digital de empleados en Estados Unidos para entrenar modelos de IA capaces de ejecutar tareas de oficina. La noticia no debería leerse solo como polémica laboral. Es una señal de una pregunta mucho más profunda: ¿qué parte del trabajo humano se convierte ahora en dato?
Hay noticias que incomodan no porque sean técnicamente sorprendentes, sino porque revelan una frontera nueva. La reciente información sobre Meta y la monitorización de actividad de empleados para entrenar inteligencia artificial pertenece a esa categoría. No estamos ante una conversación más sobre productividad, automatización o eficiencia. Hasta cierto punto las empresas siempre han monitorizado a sus empleados como parte de su estructura. Estamos ante una pregunta mucho más delicada: cuando una persona trabaja, ¿está simplemente produciendo valor para la empresa o también está generando datos para entrenar sistemas que podrían replicar parte de su forma de trabajar?
Según Reuters, Meta está instalando en ordenadores corporativos de empleados en Estados Unidos un software interno llamado Model Capability Initiative, o MCI, para capturar movimientos de ratón, clics, pulsaciones de teclado y, ocasionalmente, imágenes de pantalla en aplicaciones y sitios relacionados con el trabajo. El objetivo declarado es entrenar modelos de IA capaces de entender mejor cómo las personas realizan tareas cotidianas en un ordenador: elegir opciones en menús desplegables, usar atajos de teclado, navegar entre herramientas o completar flujos de trabajo digitales.
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