Una solicitud fraudulenta llegó desde una cuenta creada dentro de un dominio gubernamental y Revolut la atendió. La compañía avisó a unos 680 clientes de la exposición de documentos de identidad e historiales financieros, y los atacantes exigen un rescate. El caso cuestiona una confianza cómoda: verificar el origen técnico de un mensaje no demuestra que quien pide los datos tenga autoridad.
El correo superó las comprobaciones técnicas y la solicitud era fraudulenta. Revolut entregó información de clientes a un tercero después de creer que respondía a una autoridad gubernamental. La comunicación a los afectados se conoció el 12 de septiembre. El caso muestra una vulnerabilidad incómoda para cualquier organización: un canal auténtico puede transportar una petición que nunca debió autorizarse.
Según el aviso enviado a los clientes, la cuenta se había creado sin autorización dentro de la infraestructura de dominio de una agencia pública, que Revolut no ha identificado. Disponía de credenciales de autenticación genuinas. Revolut contrastó después la solicitud con la propia agencia y detectó el problema. La empresa indicó que bloqueó la dirección, notificó a los reguladores financieros y de protección de datos y contactó a los afectados: unos 680 clientes, según Financial Times. El regulador británico de protección de datos (ICO) investiga el incidente.
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