Tiangong Ultra ha reducido casi un 60% su tiempo en 100 metros en apenas un año. Rompe el rcord de Usain Bolt y esa comparación es llamativa, pero la verdadera noticia está en otra parte: el ritmo al que una tecnología puede mejorar mientras las organizaciones siguen pensando, decidiendo y transformándose de forma lineal.
El dato parece diseñado para provocar una conversación de sobremesa: Tiangong Ultra, un robot humanoide desarrollado en Pekín, corrió los 100 metros en 8,64 segundos en la final de los World Humanoid Robot Games de agosto de 2026. En 2025 había ganado la misma prueba, ese mismo robot, en 21,50 segundos. En aproximadamente un año ha reducido su tiempo un 59,8%. Dicho de otra forma, hoy recorre la distancia unas 2,5 veces más rápido. Y durante la propia competición siguió mejorando: 9,39 segundos el primer día, después 8,86 el segundo día y finalmente 8,64.
Es inevitable mirar a Usain Bolt. Su récord mundial, 9,58 segundos, se mantiene desde el Mundial de Berlín de 2009. Llevamos 17 años sin que un ser humano mejore esa marca. Naturalmente, robots y personas no compiten bajo las mismas reglas ni tiene sentido equiparar un récord homologado de atletismo con una prueba tecnológica. Pero como metáfora empresarial, la imagen es difícil de ignorar: la capacidad humana cambia lentamente; determinadas tecnologías pueden atravesar varias generaciones de mejora en un periodo imbatible.
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