JPMorgan evalúa emitir su propia stablecoin y más de una docena de bancos estudian una iniciativa conjunta, según The Wall Street Journal. Un día después, desde Jackson Hole, el director general del BIS afirmó que las stablecoins no son un medio de pago creíble a gran escala. El debate ya no es si el dinero será tokenizado, sino quién lo emitirá.
Hay pocas señales más claras de que una tecnología ha dejado de ser marginal que ver a sus críticos estudiar cómo fabricarla. Grandes bancos estadounidenses que durante años defendieron los depósitos tradicionales frente a las stablecoins exploran ahora emisiones propias. The Wall Street Journal informó el 27 de agosto de que JPMorgan evalúa esa posibilidad y de que más de una docena de bancos trabajan en una iniciativa conjunta para estudiar monedas digitales vinculadas a distintas divisas.
El movimiento es defensivo y ofensivo a la vez. Las stablecoins emitidas por tecnológicas o actores cripto pueden sacar parte del dinero del sistema de depósitos, reducir ingresos y cambiar quién controla la relación de pago. Para un banco, ignorarlas puede significar ceder terreno; emitirlas implica aceptar una arquitectura que antes cuestionaba. Una regulación estadounidense más favorable y el interés de Visa, gestoras y grandes plataformas aceleran esa revisión.
Edición 09 · Acceso libre
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